Construyendo personajes III: Hacedores de magia


Porque existen quienes alteran la naturaleza con su arte...

Dado el éxito de las anteriores entregas sobre como construir villanos y personajes inmorales, adelanto el post dedicado a un colectivo de personajes algo especiales.

Me refiero a aquellos que, en lugar de dedicarse a trabajar como hacemos todos, prefieren alterar la realidad mediante poderes ocultos para obtener lo que quieren.

Magas, brujos, chamanes, hechiceras... Toda una extensa galería de personajes cuyos poderes escapan de la comprensión de la mayoría de mortales (que no de su escritor, ya que tiene la obligación de saber de todo).

El rasgo común en todos ellos es pues el control de la magia, siendo un factor diferencial el medio por el cual la controlan y el uso que de ella hacen.

Así pues, a continuación trataré de clasificar a los hacedores de magia en base a esas particularidades. Ahora bien, ya os advierto que en ocasiones el matiz que los diferencia es tan ínfimo que casi podría decirse que su naturaleza depende del criterio de quien los juzgue.



1. Magos


El mago es aquella figura encumbrada de lujosa capa y larga barba blanca capaz de obrar mil y un prodigios. En las novelas de fantasía suele ocupar el papel de maestro del héroe, de mentor que le descubre todo un mundo oculto.

Ahora bien, estos entrañables ancianos rara vez son trigo limpio, y no son pocas las ocasiones en las que se aprovechan del estatus que les confieren sus poderes para hacer que otros cumplan con sus designios.

Los magos son conspiradores natos, manipuladores en potencia y golpistas dispuestos a todo con tal de hacer prevalecer su voluntad.

No os engañéis, casi todos los célebres magos de la fantasía han resultado ser monstruos egoístas que han arrastrado sin reparo alguno a más de un entrañable personaje a un destino infausto y tormentoso.

Si no me creéis ved lo bien que trató Gandalf a la familia Bolsón y cómo arruinó sus vidas sin preguntarles en ningún momento si era eso lo que deseaban.

Mucha pose, pero muy poco reparo en arruinar vidas ajenas...

Pero no solo Gandalf resultó ser un interesado sin escrúpulos, es que resulta que tampoco Bayaz, Raistlin o Laurentius son dechados de virtudes y filantropía. De hecho, es más complicado hallar un mago sincero y honrado que un villano sentimental.

Y lo peor de todo, es que siempre justificarán sus acciones en base a un teórico interés por el bienestar del reino, la salvación del mundo o la derrota de las supuesta fuerzas oscuras que nos amenazan a todos con la destrucción.

Tampoco las magas juegan un papel muy distinto al de su contraparte masculina: exigentes, severas y manipuladoras, tan jactanciosas como el hijo de un noble, se pasean por el mundo luciendo sus poderes e imbuidas de una supuesta autoridad.

A la cabeza me viene ahora mismo Marcia Overstrand, la encumbrada maga y mentora de Septimus. Era todo menos encantadora, la verdad.

La "adorable" Marcia

Como veis, el hecho de vivir en contacto con una energía tan cambiante como lo es la magia hace de quienes la utilizan a diario personas que se alejan de las virtudes y sentimientos propios de los seres humanos.

Lo que todos los magos tienen en común es pues ese sentimiento de superioridad respecto al común de los mortales. Se sienten fuera del mundo, de la sociedad y de la ley... Por eso no tienen problema en saltársela e imponer sus propias normas.


2. Hechiceros


Si los magos controlan la magia, los hechiceros hacen uso de ella por medio de conjuros, sortilegios y pociones. Y esa es prácticamente la única diferencia que existe entre unos y otros.

Por lo demás, hechiceros y magos comparten ese talante altivo, egoísta e interesado. Con el aliciente de que un hechicero rara vez siente apego o vinculación a un reino, país o sistema de gobierno.

Son por lo tanto aún más individualistas que los magos, careciendo habitualmente de cualquier reparo moral a la hora de conseguir sus objetivos.

El único modo de tratar con un hechicero o conseguir que te ayude es pagando una buena suma u ofreciéndole algo que sea de su interés. Solo así es posible que uno acceda a poner sus artes al servicio de los intereses de terceros.

Yennefer: la mejor hechicera del mundo (y la más egoísta)

El ejemplo más claro de esto lo tenemos en Yennefer, la gran hechicera de la saga de Geralt de Rivia: resulta difícil hallar a otra persona en el mundo más caprichosa e interesada que ella.

Además, y del mismo modo que ocurría con los piratas y los bandidos, también los hechiceros aman la buena vida y están dispuestos a hacer casi cualquier cosa para mantener su lujoso estatus por muchos años.

Con todo, y pese a estas particularidades de carácter, la suya sigue siendo magia blanca, basada en las energías positivas del universo. 

Ahora bien, eso no les impide que, llegado el caso, mantengan algún que otro escarceo con las artes oscuras si con ello obtienen algún beneficio.


3. Brujos


Los brujos y brujas son aquellos hechiceros que convirtieron el escarceo con las fuerzas oscuras en una relación consolidada.

Usan indistintamente la magia blanca y la negra para lograr sus objetivos, de modo que deben ser considerados personajes neutrales mientras el uso de sus poderes sea siempre de 50-50.

Ejemplo de ello sería Tía Dalma, esa maravillosa mujer que vive en un asqueroso pantano y que tanto te resucita a un muerto como te prepara un café para reavivar el ánimo.

Tía Dalma ¿bruja o hechicera?

Sin embargo es importante destacar que a menudo la palabra brujo se ha usado para designar a hombres y mujeres que practican el sano arte de crear infusiones para mejorar la vida de quienes les rodean y la suya propia.

Por bruja se tiene a cualquier mujer que haga pociones y brebajes, que sepa leer las cartas o los posos de té y que sea capaz de solucionar (previo pago) los problemas cotidianos de sus clientes. Y lo mismo ocurre con los varones.

Geralt de Rivia o Ciri serían pues brujos según esta última definición, ya que su único contacto con la magia se basa en las mixturas de hierbas y el tratamiento con venenos y drogas alucinógenas.

Lo destacado de los brujos es que rara vez son partícipes de coloristas exhibiciones de poder. Sus fuerzas surgen a través de rituales y mejunjes varios, no brotan de la palma de sus manos en chorros de brillante resplandor.

Ciri y Geralt. Poco más que añadir

Por ese motivo no es extraño que utilicen objetos mágicos para valerse de su poder o para amplificar los suyos propios en determinadas circunstancias.



4. Nigromantes y necromantes


La flor y nata de la brujería oscura son aquellos que juegan con la muerte y las fuerzas del Más Allá con la misma facilidad con la que pelan una manzana.

Aunque los meta en el mismo saco, los nigromantes y los necromantes son dos tipos de hacedores de magia distintos, si bien puede darse la casualidad de que una misma persona ejerza de ambas a la vez.

Los nigromantes son practicantes de la magia negra en todas sus vertientes: desde invocaciones a demonios y genios hasta maldiciones y terribles conjuros.


Sauron "Antorcha Maiar"

Como nigromantes destacados podríamos señalar a Sauron antes de presentarse como Ojo Que Todo Lo Ve y a casi cualquier hechicero propenso a la oscuridad. Recordamos que también el principal villano de Memorias de Idhún, Ashran, se presentaba como nigromante.

En cambio, los necromantes van un paso más allá y no se conforman con usar fuerzas oscuras, sino que practican una magia de muerte, atentando así contra las leyes más elementales del mundo.

Un ejemplo claro de necromante podría ser cualquier bokor o mago oscuro del vudú (sí, esos que resucitan a los muertos convertidos en zombis) o los liches como Larloch.


Larloch (Reinos Olvidados)

De hecho, según esta división hasta lord Voldemort sería un necromante de categoría. Otra cosa es que fuese un estratega de mierda...

Por lo tanto, cualquier nigromante que sienta el deseo de jugar con la muerte se convierte automáticamente en un necromante por el simple hecho de usar los poderes de los muertos y utilizarlos como sicarios.

Ahora bien: vampiros y otros no-muertos no son considerados necromantes, básicamente porque esta es una categoría de brujos reservada a los seres humanos y que no es válida para otras criaturas, sobre las cuales hablaremos en próximas entradas.



5. Chamanes y druidas


Aunque la distancia entre ambas categorías es bastante notable, he decidido hablar de ellos de forma unitaria por el papel que se les asigna en la literatura de fantasía.

Tanto los chamanes como los druidas son personas respetadas en la comunidad humana en la cual residen. O de la que forman parte, porque a algunos les gusta vivir lejos de otros seres humanos...

Sus poderes provienen, como en el caso de los brujos y brujas, de las fuerzas de la naturaleza en el sentido más estricto: saben usar e interpretar las señales que el entorno natural les brinda y valerse de ellas para modificar su entorno.

De los muchos poderes que un druida o un chamán pueden llegar a poseer se encuentra la capacidad de transfigurarse, bien sea mediante el cambio de su propio cuerpo, bien por medio de la posesión del cuerpo de otro ser, generalmente un animal vivo.


Alex (La ciudad de las bestias)

Sí, es justo lo que estáis pensando: cambia pieles, igual que casi toda la familia Stark de Invernalia o como los protagonistas de Memorias de Águila y Jaguar, una trilogía muy interesante escrita por Isabel Allende y que os recomiendo si buscáis un cambio de paisaje en la fantasía.

El ritual es pues un elemento indispensable para este tipo de obradores de prodigios, ya que solo por medio de esta práctica pueden llegar a comunicarse con los espíritus de la naturaleza o las fuerzas de otros planos, en la mayoría de casos con intenciones benignas y alejadas del mal.

Sin embargo, representar este tipo de prácticas en la literatura fantástica debe hacerse siempre desde el conocimiento y el respeto, pues estamos aludiendo a una realidad cultural existente, no inventada.

Para profundizar en ese aspecto realista del chamanismo, permitidme que os recomiende un libro bastante aceptable respecto al tema dadas sus bajas dosis de sensacionalismo (en comparación con otras obras).



Con estas pautas, os podéis considerar preparados para llenar vuestros mundos de hechiceras, brujos y demás gente con poderes fuera de serie.

Ahora bien, si queréis tener éxito, no os va a quedar más remedio que documentaros mucho y profundizar, porque este post no tiene aspiración de ser nada más allá de un listado más o menos completo (que como siempre, puede ser matizado en los comentarios).


¡Nos leemos! ^^

3 comentarios:

  1. Magnífico como de costumbre y muy fiel a las variantes mágicas, sin duda una gran ayuda para los seguidores de la fantasía y la sword & sorcery

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  2. Sin duda mis favoritos son los nigromantes y no siempre son los que tienen mayor presencia en la fantasía. Muy buena recopilación.

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  3. Siempre me concentro en hechiceros y brujos, pero me haría falta informarme sobre nigromantes un poco más para poder utilizarlos en algún relato. Buena entrada. Con la mención a Geralt, Ciri y Yennefer me has sacado una sonrisa.
    ¡Saludos!

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